Este día decidimos subir hasta la montaña que comienza a descender a plomo hasta el mar: "El semáforo", llamado así por albergar en la falda de la montaña una construcción de 1895, que servía de control de embarcaciones.
Según la ficha del catálogo se dice de ella: "Edificación cuya planta se configura en tres elementos diferentes pero muy bien articulados. El primero de ellos, el delantero y que mira al sur, cuenta con una planta rectangular, en donde se distribuyen el vestíbulo, pasillo y las tres viviendas para los encargados del servicio. El segundo elemento, o zona intermedia, lo constituye un amplio corredor de planta cuadrangular donde se ubican los almacenes y zonas de servicios. Por último y orientado hacia el norte, desde donde se divisa una amplia franja de horizonte, se encuentra la parte más interesante de la edificación: el observatorio. Esta estancia se articula por medio de una planta heptagonal en la que cinco de sus siete caras contaban con unos enormes ventanales desde donde se avistaban a las embarcaciones en aproximación. En el exterior, la fachada principal que mira a Santa Cruz, muestra un aspecto de tipología clásica. En el cuerpo central de dicha fachada se abren tres huecos rematados por un elegante frontón. En el resto de los lados discurre un enlucido de cal que se interrumpe por la cantería roja del recuadro de las ventanas. Elementos de interés: Dinteles, jambas, cornisa y esquineras de toba roja. Mástil. aljibes y horno"
Para acceder al camino, empezaremos desde la Iglesia de Igueste de San Andrés por el camino hacia el cementerio. Este cementerio es uno de los camposantos con mejores vistas que jamás he visto. La puerta queda enmarcada con dos sendos dragos, y el jardinero del cementerio tiene todas las flores resplandecientes y hermosas. El lugar no tiene para nada ningún aspecto lúgubre ni tétrico, y el horizonte parece mecer tranquilamente a los que allí reposan.
Después de visitar el cementerio retomaremos nuestros pasos hacia el pueblo, hasta encontrar unos 100 metros mas abajo el desvío de un camino de tierra (marcado en azul) que sale en dirección a la montaña, que sube primero con poca pendiente y luego se convierte en fuerte. Es destacable el trabajo que en su día hicieron para hacer este camino: el vial a veces es excavado completamente en la roca (toba rojiza) y tiene un canal adosado para canalizar las aguas de tormenta. Se pasan por algunos miradores en los que en los que se dispone de una visión muy amplia del mar, que me hacen pensar lo extraño de vivir en una isla rodeada por ese plato de mar... dificil de explicar.
Este camino llega hasta la construcción del "la casa del mastil" que da nombre a la montaña, que he hecho referencia mas arriba, pero, para llegar al pico no habrá que llegar hasta ella, teniendo que abandonarlo tan pronto comience el camino a bajar en pendiente para coger otro desvío a la izquierda (hacia arriba), muy poco marcado, que conduce por debajo de algunas cuevas y asciende hasta alcanzar el cordal. Otra referencia para encontrar el desvío es un pequeño murete de piedra que existe en el camino principal en el lateral exterior.
Una vez arriba recoremos el cordal hasta una construcción con techo abovedado (marcado en los mapas como "Atalaya de los Ingleses", y desde allí seguiremos por ese mismo cordal (ahora en dirección hacia el mar), bordeando un pequeño barranco que se forma aquí hasta alcanzar una cumbre con un típico hito geodésico. Habremos alcanzado el pico del Semáforo de 421 metros. Desde allí contemplaremos toda la costa hasta Santa Cruz por el Sur, y por el Norte veremos la Playa de Antequera, con su roque-península.
La subida, relajadamente, se puede hacer en una hora y media, y otra horita de bajada. La excursión se puede alargar hasta la playa de Antequera y vuelta. Como en casi cualquier excursión en Canarias, no hay agua en ningún sitio del recorrido.
Ver el esquema-planito de la excursión.
Ver el desnivel-perfil de la ruta.
Para terminar, nada como un bañito, sardinas y ensalada del Charly en las Gaviotas.