miércoles, 22 de octubre de 2008

Aquellos locos años (Acorán)

Sobran las palabras. Hoy el curro me ha traido hasta Añaza, y he aprovechado la oportunidad de ver con mis propios ojos lo que varios periódicos me habían contado: Acorán y el hotel sin terminar.
Esta misma semana nos contaban los periódicos que las embajadas de Alemania e Inglaterra habían formulado sendas quejas contra el ministerio de Medioambiente . Pasen y vean.

martes, 14 de octubre de 2008

Colateral

Tengo por costumbre una pequeña chorrada. Cada vez que el trabajo me manda a Las Palmas, me llevo la cámara e intento hacer una foto. Tremenda parida, pero me divierte. Pretendo que todo me motive, y el hecho de ir a Las Palmas a esperar (es lo que normalmente me toca) no da mucho juego. Así que esta ciudad se ha convertido en objeto de un disparo al mes.

domingo, 12 de octubre de 2008

Respuesta a las grandes dudas de la economía global

No seré yo quien me dedique a ocupar mas espacio con mis cavilaciones sobre la crisis mundial financiera. Estoy pelín harto de los contertuilanos que hablaban hace dos meses de la imperiosa necesidad de llevar con bozal a perros peligrosos que ahora se muestran como expertos de finanzas.
Los expertos... y el público mirando acongojado con sus ahorritos. Me fumo un puro con todo.
El otro día recogimos zanahorias, fresas, tomates y una mazorca de maiz del huerto, y al irlo lavando lo iba poniendo encima del periódico del domingo para que fuese absorviendo la humedad... hasta que me di cuenta de la gran imagen se que iba produciendo. El periódico de la economía preguntaba "¿Y ahora que viene? El fantasma de la recesión atenua la economía mundial" y las hortalizas se arremolinaban dándole un caracter ridículo a tal pregunta...
La recesión, es uno de esos términos financieros que hoy en día tanto experto maneja, significa una retirada, un retroceso de un camino hacia algo que nadie tenía muy claro. Retiremonos pues.



lunes, 6 de octubre de 2008

Dido y Eneas (1700)

Eneas habiéndo escapado del saqueo de la burbuja inmobiliara y las presidiarias hipotecas de los últimos años, embarca rumbo a las Canarias, donde habita Dido.
La malévola banca Marte, representada aquí como una enorme araña roja tejiendo sin parar su tela, se enorgullece de tener atrapado a miles de hombres que se encuentran adheridos a su enorme tela, listos para ser ingeridos por la malélola diosa. Mientras tanto la Paz, elogia las virtudes del amor, de la libertad y la razón.
Dido está torturada de amor por Eneas, habéndo quedado prendada de su rostro viajero y de sus bellos cabellos que parecen haber sido peinados por los vientos del mar.
Dido acude a Marte, quien le asegura que con una pequeña colaboración pordrá conquistar a su amado. De esa manera, Marte envía a sus súbditos Elfos, quien traman un plan de apresamiento. Marte, por medio de un gran soplido crea un contexto de crisis inmobiliaria, de liquidez de la banca, caida de grandes entidades financieras, fondos de garantía... en ese climax, una gran caida de los precios parece avecinarse. Mientras tanto, Mauricio, uno de sus elfos, vestido elegantemente de agente inmobiliario teje el hilo jamás tan trasnparente que nadie hubiera podido imaginar.
Eneas atraido por un piso de techos altos situado en el Centro de la ciudad, cae ciego de amor por el hechizo preparado por marte, convencido de dejar amarrado su barco viajero en el puerto para siempre.
La insaciabilidad de Marte hace desvelarse frente a Dido, quien se percata de la gran telaraña que hay preparada para Eneas para atraparle en una operación hipotecaria. Con una gran pena, Dido avisa a Eneas para que huya con su barco rumbo a cualquier otro destino.
A la noche, cuando Marte y sus elfos dormían, Eneas partiría a otro destino, esta vez acompañado por siempre de su amada Dido, con el destino de seguir alquilando casas a lo largo de los viajes por los mares del mundo.



Dido construye Cartago, Turner, 1815

Dido y Eneas fué representada en Santa Cruz de Tenerife el pasado Viernes por la compañía londinense New London Consort y dirigidos por el Phillip Pickett . Vimos el espectáculo el mismo día que el agente inmobiliario nos comunicaba que en caso de ser compradores teníamos que hacernos cargo de los gastos de plusvalía (3.500€ en este caso), aunque esté perfectamente regulado por ley que es un gasto asumido por el vendedor.