Visita al pueblo, bañito en las piscinas naturales, comida en una especie de "guachiche" (no muy satisfactorio) y vuelta a casa.
En las piscinas conocimos a un hombre de allí que había sido camionero en Venezuela durante muchos años, tanto que se consideraba medio-medio. Los paisajes humanos de Tenerife son algo a explorar. Una parada de guaguas en si no puede tener ningún tipo de atractivo, pero los canarios son muy dados a entablar conversaciones con los extraños. Cualquier lugar puede ser el comienzo de una interesante conversación.
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