lunes, 1 de enero de 2007

Paseo de año nuevo 2007. Cuerda Larga

No somos los únicos. Ese día varios personas deciden dejarse de convencionalismos (propósitos, ropa interior roja, beber champán con sortijas dentro, o ponerse con la pata coja, para en definitiva largarse vestido de ejecutivo a una macrofiesta, y termimar echando la pota, con resaca, rompiendo el tacón o durmiendo la mona con los primemos rayos de sol del año).
Pero ese día algunas personas deciden madrugar e irse a la montaña, a pasear, a respirar a empaparse de naturaleza. No digo que está ni mejor ni peor, pero ese día todo el mundo que te cruzas parece tener un aire de complicidad a la vez de una sonrisa maravillosa que te hace ver el año que se nos viene con la mirada muy optimista.

Cada uno elige lo que quiere, y punto.

Aun vivíamos en Francia, y habíamos ido a Madrid a pasar la navidad con la familia, por lo que nos escapamos ese día a la Cuerda Larga comenzando desde la Morcuera. Poca nieve para ser enero, y las niebals entraban y salían. No hacía especialmente frío, aunque ya se sabe que el frío de montaña, en este caso con las cumbres de La Pedriza a tus pies, y todo el valle de Lozoya a tu izquierda se lleva mucho mejor que el viento frío que corre en Plaza de España esquina C/ Princesa. Eso si que es frío :)

Os recomendaría a todos comenzar los años con un paseito por la sierra, pero casi la recomendación se generaliza mas diciendo que la comenzarais con la mejor de vuestras sonrisas.
Feliz año.

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