Normalmente estás harto de verlas en las postales desde que pones un pie en Tenerife, pero hasta que no estás ante un ejemplar de ellos no reparas en la belleza de estos cabezones rojos. Si te abstraes un poco, te imaginas que eres un extraño en este paisaje, y entre tanta colada negra, tanta piedra negra de obsidiana y cenizas de piedra pomez, estos conos rojos de mas de dos metros son una verdadera provocación. En serio, recomiendo a todo el mundo que vaya a ver estas flores intentar hacer este pequeño ejercicio.
La excursión la hicimos un grupo de lo mas variado: Javi, Cris, Cristina y su hija Paula, Mathias, Javi, Ici y yo. Encontramos unas chozas derribadas cerca de la cañada del montón de trigo, que sirvió para protegernos del viento y disfrutar de la comida (las foccacias que ajonjolí había preparado para la ocasión!!) Así da gusto.
1 comentario:
te he pillado, ¡has copiado el primer párrafo de mi blog! jajajaja tunante....
Que fotos tan bonitas. Que estupendas excursiones. Que bien vivimos aquí.
Un beso, guapo.
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